Luciérnagas
Antología Apócrifa de la Nueva Poesía Popular Aragonesa
Castillo Monsegur, Marcos
A los quince autores de esta antología apócrifa los unifica el uso de estrofas: la copla y la seguidilla. En la primera (la más sencilla de todas las que oferta el catálogo surtido de la Métrica), esa sencillez conlleva el alto riesgo de que se despeñe y caiga en la simplicidad, su mayor enemigo. De la segunda, la seguidilla, Cervantes nos dio su definición más hermosa: la que ...
Sinopsis
A los quince autores de esta antología apócrifa los unifica el uso de estrofas: la copla y la seguidilla. En la primera (la más sencilla de todas las que oferta el catálogo surtido de la Métrica), esa sencillez conlleva el alto riesgo de que se despeñe y caiga en la simplicidad, su mayor enemigo. De la segunda, la seguidilla, Cervantes nos dio su definición más hermosa: la que suele en el alma hacer cosquillas. Ambas conllevan dos movimientos antagónicos: por un lado, en sus breves dimensiones comprimen y condensan al máximo una emoción poética que, en íntimo Big Bang, se expandirá por la mente del lector; por otro, actúan como bomba que sorbe y aspira la inspiración del poeta para obligarle a rellenar completamente el molde de la estrofa prefijada. Así, la estrofa no es un corsé para la creación, sino un estímulo, es decir, etimológicamente, un punzón para avivar el trote de la imaginación poética. Me gusta que el poema se meza y baile sobre las ondas rítmicas de un viejo traje. Sonajero de rimas en donde las palabras son las semillas.
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